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Archive for the ‘ensayos’ Category

Un poema temprano de Rainer María Rilke para empezar el año. Feliz 2013 !!!

No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti
y te diga: yo soy
Un Dios que declara su poder
carece de sentido.
Tienes que saber que Dios sopla a través de ti
desde el comienzo,
y si tu pecho arde y nada denota,
entones está Dios obrando en ti.

Sin fecha (1898-1899).

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¿Donde quedó el amor?

 

Esteban Álvarez Caballero

 

Amor, una palabra que, a pesar de ser pequeña gramaticalmente hablando, encierra todo un contexto dentro de si. Es capaz de convertir a cualquiera en un mejor amigo, un mejor hijo, un mejor esposo o esposa, nos impulsa a seguir adelante, nos da la fuerza necesaria para conseguir nuestras metas, en fin, nos convierte una mejor persona. Pareciera ser que esta magnífica palabra pudiera ser capaz de hacerlo todo, y es verdad, puede hacerlo. Sin embargo, ésta se ha ido desgastando poco a poco. En la actualidad, donde la ciencia y la tecnología abarcan gran parte de nuestra vida diaria, y donde la gente tiene un estilo de vida bastante atareado, el amor ha pasado a tomar un segundo término de importancia en las personas de hoy en día, especialmente en los jóvenes.  Vivimos en un mundo donde gobierna el odio y el egoísmo, nadie confía en nadie y todos se aborrecen. Cada vez es más difícil construir un relación de pareja estable, madura y llena de verdadero amor. Pero ¿A qué se debe esto?. Gran parte de los medios de comunicación se encargan de bombardearnos de falsos conceptos de amor, los vemos en películas, novelas, programas de televisión, comerciales, música, etc., y lo único que hacen es envenenarnos con sus actitudes irresponsables acerca de este tema.

 Los televidentes se dividen en dos clases: los volteadores del selector de canales y los aficionados a ciertos programas determinados. La primera clase se ha visto altamente beneficiada con el llamado “control remoto”, que le permite cambiar de canal cuantas veces quiera con solo oprimir un botón desde la cómoda distancia de su sillón. La otra clase tiene por lo general un programa especial, que gusta ver y que lo sigue hasta que termina. Con respecto al amor se puede decir que existe por lo menos dos tipos de personas, como los televidentes señalados. Están aquellos que toman el amor como un juego, y que van cambiando de pareja como si se tratase de cambiar de canal con una botonera de control remoto. Otros son más fieles, y disfrutan de su “programa” hasta que todo se termina.[1]

 La gran diferencia entre uno y otro es que los primeros dejan todo al azar, dejan que la suerte elija su pareja sin poner en ello el más mínimo esfuerzo. Los segundos han sido más calculadores, saben qué es lo que buscan y por lo tanto no se dejan convencer por la primera impresión. Son estos últimos quienes encuentran el amor verdadero y terminan formando familias estables.

Sin duda alguna, uno de los ataques predilectos de los medios de comunicación es la libertad de sexualidad y todo lo que esto conlleva. Si bien es cierto que esta libertad ha traído consigo buenas oportunidades de conocerse a uno mismo en este aspecto, de experimentar lo que antes de veía con malos ojos y ver que la sexualidad no es un tabú, sino una forma de vivir plenamente una relación con la pareja. Lo malo de esta autonomía sexual viene cuando las personas se escudan tras estos beneficios cuando en realidad van tras uno solo: el placer.

Este tipo de “amor” es el que genera más vacío e, irónicamente, insatisfacción en las personas. Es un sentimiento egoísta, que no piensa en una relación YO-TU, sino en una relación YO-ELLO.

Entonces ¿Por qué seguir con este “amor” y no buscar el verdadero?. Los contextos culturales, familiares y religiosos juegan un papel importante en el amor, puesto que dependiendo de las reglas que impongan cada uno de ellos, será el papel que el amor irá desempeñando en cada persona. Las experiencias vividas en el amor son factores que también determinan las relaciones amorosas. Muchas personas que han sufrido algún tipo de decepción significativa por parte de sus parejas prefieren dejar el aspecto amoroso de lado. Temen sufrir otra vez. ¿Por qué bloquear el amor de esa manera? Es bien sabido que quien no arriesga no gana, y quien lo haya hecho ya tiene un mejor panorama de lo que busca, y se encuentra sobre quien aún no se decide arriesgar. El tratar de encontrar la pareja indicada puede llegar a ser un camino difícil y doloroso, más no del todo imposible, pero deja en quien decide tomarlo una satisfacción mayor a la de aquellos que viven “cambiando de canal”.

             El corazón comenzó a latir con más fuerza. Las pulsaciones aumentaron vertiginosamente y los ojos se pusieron vidriosos. La respiración se tornaba dificultosa y entrecortada, a medida que las palabras se atropellaban a través de unos labios temblorosos. Sin embargo, ella no noto nada de esto. Todo lo que quedó grabado en su mente y corazón fue aquella frase breve, pero llena de emoción, que un apuesto joven le decía en voz baja: “Yo te amo…”[2]

  A todo ser humano le gustaría escuchar estas palabras en algún momento de su vida, ¿Cómo encontrar al amor de su vida?. Todo gran trayecto se inicia con el primer paso, y en el amor, la amistad es este primer paso. Después de todo ¿Qué mejor forma de conocer a una persona que siendo su amigo/a? La amistad es una da las bases fundamentales en la búsqueda del amor, con ella se comienzan a crear gratas experiencias y da la oportunidad de saber si esa persona es o no el amor de su vida. Es posible afirmar que cuanto más rico sea este período de amistad, tanto más remunerador será el noviazgo, y habrá mejores memorias para alimentar las experiencias del matrimonio.[3]

¿Por qué no todo el mundo vive para buscar el amor? El hecho es, que la búsqueda del amor está ligada a la búsqueda de la felicidad, motivo por el cual no todos buscan el amor. Es sencillo: no todos son felices junto a alguien. Hay quienes su felicidad es vivir su propia vida sin rendirle cuentas a nadie, y es válido, otros encuentran la felicidad ayudando al prójimo o ,en otros casos, siendo sirvientes de Dios. Tal es el caso de los sacerdotes y monjas, que han renunciado a un amor terrenal para dedicarse a un amor espiritual. Con esto queda demostrado que el amor no sólo se basa en querer a otra persona, que existen diferentes tipos de amor y no todos llevan a lo mismo.

Toda persona en este mundo ha nacido con la finalidad de encontrar su felicidad, en lo personal, mi felicidad se encuentra en la búsqueda del amor verdadero, al encontrarlo sé que me hará la persona más feliz del mundo, y ella también lo será, pues yo me encargaré de brindarle esa felicidad. Aún no sé donde está el amor, pero dedicaré mi vida a encontrarlo, y tú ¿Ya lo encontraste?.


[1] Pablo a. Deiros, El amor es cosa seria, p. 5

[2] Ibíd., p. 13

[3] Ibíd., p. 17

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¿Aún crees en el amor?

Oscar de Jesús Moreno Romero

El amor… ¿Que es el amor? ¿El amor es un sentimiento?… ¿Aún crees en él?… El amor es un sentimiento, es un acto de entrega, es un acto de voluntad.  Está lleno de emociones y por supuesto de acciones, acciones que lo van construyendo poco a poco hasta formarse en ti. Éstas te van forjando como persona, como eres. Provoca distintas emociones y sensaciones positivas. Wikipedia nos lo menciona en uno de sus artículos:

“1.-Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (música, cine, literatura).”

Es por eso que el ser humano requiere de él, para sentirse bien. Este tipo de expresiones son intercambiables, hacen de tu vida un ser más feliz, un ser positivo que quiere salir adelante, que ve la vida de otra manera; es por eso que como seres humanos  requerimos de él. Cito nuevamente el artículo de wikipedia:

“2.-Es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea fundamentalmente aceptado, amado y respetado por otros y por ella misma.”

Necesitamos de una manera u otra, recibir y dar amor, ya que sin él, la salud psicológica en nosotros funcionaría de manera incorrecta. A veces requerimos un amor más directo, un afecto aún más especial, el de pareja. El que otra persona te haga sentir bien, te haga sentir emociones increíbles, te diga lo especial que eres, entre otras cosas bellas, genera una mayor autoestima en ti. Es por esto que buscamos el enamorarnos de alguien, alguien que te haga sentir mejor… Pero… ¿Ya imaginaste que es lo que siente la otra persona? ¿Te encantaría verla feliz no? ¿Quieres evitar fracasos amorosos y no perder tu creencia en el amor? Entonces qué esperas, conquístala a través de tus palabras, de tus actos, de afecto, de cariño, de cosas buenas y fructificantes. Entonces si los dos buscan ser felices,…lo mejor que puede hacer cada uno, es  conocer a la persona, conocer su lenguaje de amor, buscar que es lo que la hace sentir mejor, así lograr ser un complemento de su felicidad, y ella de la tuya.

 Realizando acciones así van a lograr un lazo fuerte de pareja. A todos nos llega alguna vez esta experiencia, y he aquí donde se pierde más esta creencia, debido a los fracasos, pero… ¿Por qué algunos ya no creen en él? Porque han tenido experiencias que han marcado su lenguaje de amor y lo han dañado. Ya sea por lo que observan a su alrededor, fracasos de pareja, problemas familiares entre otras cosas. Pero eso sí, todos nacemos con la capacidad innata, así que busca dentro de ti y demuéstralo hacia los demás, verás que todo lo bueno se te regresa alguna vez. Quizá llegues a pensar que al amor esté jugándote chueco ahora, pero ¿Has pensado que a veces las cosas no nos llegan en el momento que queremos, sino en el que las necesitamos? Tal vez a la persona que buscamos no la encontremos ahora, llegará en el momento que sea necesario y llegará aquella que sea la indicada para ti. Y si encuentras a esa persona y estás dispuesto a luchar por ella, es momento que comiences a actuar, analiza lo que estás dispuesto a dar y a arriesgar por ella, recuerda que siempre hay algo que ganar cuando te arriesgas. También recuerda que hay más personas que están dispuestas a  luchar por ella,…no eres el único. En parte depende de ti y de lo que hagas, pero recuerda, también depende de la otra persona, si es compatible con tu lenguaje de amor. Quizá no podrá serlo, o posiblemente con el tiempo que vayan conociéndose el de cada uno, llegue a enamorarse uno del otro. Puede ser victoria, y en ella un camino diferente por delante.  Podrás perder, pero recuerda, siempre hay un aprendizaje dentro de una derrota. Arriésgate, lánzate, que la vida es corta, pero se pasa rápido. Ve hacia delante que el camino se encuentra al frente no hacia atrás, ¿Para qué volver a cruzar el camino que ya recorriste? Mejor ve los pasos firmes y buenos que estás dando, esos son los que te guían bien en él. ¿Qué quiero dar a entender con esto?… Si quieres recobrar tu creencia en el amor, es momento que luches por él, ya sea por aquella persona especial, o por este mundo, empezando el cambio por ti, realizando que actos que fructifiquen, y luego ayudando a los demás.   

¿Aún crees en el amor?

Claro que sí, aún creo en él, se encuentra en las personas, y en los actos que realizamos. Lo que me hace sentir es genial y deseo seguir sintiéndolo. Espero ser mutuo en él y compartirlo a los demás (y a una persona más en especial).

-Sí, si es posible creer en el amor, el amor se encuentra en los buenos actos que realizamos hacia los demás, en cualquier obra buena.

-Sí creo en él, ya que como seres humanos nos hace sentir mejor, y el hombre como ser, busca su bienestar.

-Creo en el amor, ya que este sentimiento hace girar al mundo y le da las esperanzas de un futuro mejor

-Creo en el amor, aunque a veces siento que me he haya jugado chueco; mejor dicho, no he sabido realizar los actos a su tiempo y su manera debida, no le debo echar la culpa al amor por esto.

-Creo en el amor, porqué el siempre nos espera con nuevas oportunidades (y mejores) en la vida.

-Creo en el amor, porqué se que algún día, podré compartir este lenguaje de amor con alguien más.

-Creo en el amor, porque a pesar de las caídas que he tenido, he ganado muchos aprendizajes.

-Creo en el amor porque he aprendido que las personas lo tenemos innatamente, es decir, desde que nacemos, buscando desde lo más profundo y realizando actos buenos, podemos cosecharlo de manera mejor.

Si se cree en el amor también se tiene que conocer su lado frío y ser realista en algunos puntos:

-Se podía creer que el amor “ya no existe” debido a la situación que vivimos en nuestro mundo, guerras, hambre, inestabilidad en los países, crisis, destrucción.

-Cualquier persona se dice “Te amo”, sin considerar el efecto que esa frase provoca.

-En estos días se ven muchos fracasos amorosos de pareja, y esto nos hace creer que esta clase de amor es difícil de de encontrar.

-Ya no existe la cultura del amor a la VIDA, sino el apego a la muerte, lleno de sentimientos malos y nefastos

-Duele creerlo pero el amor ya no se ve en su esencia pura, ya se busca un amor por atracción o por pura conveniencia

-Existen bastantes situaciones de violencia intrafamiliar, ya sea psicológica, física, sexual o de cualquier otra manera, lo que provoca que el amor sea visto de otra manera, quizá como una dependencia.

-Creen que a una edad todavía joven, generalmente en la adolescencia, ya han vivido muchos fracasos amorosos, siendo que aún no han vivido gran parte de su vida.

El amor es real…

-A pesar de que tus experiencias no hayan sido gratas, es momento de que comiences a hacer algo por darle un nuevo rumbo a tu vida, realices actos buenos y encuentres así, el amor.

-Aunque te digan que ya no hay amor en las personas, es mentira, aún hay seres humanos que estamos dispuestos a mantener este sentimiento en pie.

-Pese a que el amor de pareja no te llegue ahora, disfruta el amor hacia la vida y hacia los demás. Hay personas que te aman y les guste verte feliz. Recuerda que esa persona será la indicada y llegará en el momento necesario.

-A pesar de que el mundo se encuentre así, “sin esperanza”, es momento de que generemos un amor mutuo, empezando por nosotros mismos y luego compartiéndolo, haciendo esto, lograremos tener un mundo mejor.

El amor existe, por supuesto que sí, se encuentra dentro de cada uno de nosotros, nacemos con la capacidad de amar a los demás, creer que se haya acabado es falso. Sólo porqué el mundo se ve así no significa que ya se le haya acabado el amor. Las personas debemos empezar por un cambio que venga desde nosotros mismos si queremos poder mejorarlo. Quizá pienses que te ha jugado chueco, pero… ¿Te has preguntado tú que has hecho con él? ¿Has hecho actos buenos para mantenerlo en pie? Si no lo has hecho es por eso que ya no crees en él, es momento de volver a creer. ¿Cómo? Pues empezando a realizar acciones buenas para ti y entre la gente que te rodea, esos actos buenos van a ir fructificando tu alma hasta lograr cosas increíbles. Creer en él es necesario, ya que es el sentimiento que nos da la esperanza de un mundo mejor. Todos como seres humanos buscamos la felicidad, y la felicidad basada en el amor, es la mejor felicidad que puede existir. Necesitamos hacer obras que nos pueden ayudar a quitar esa mentalidad de guerra, odio, envidia, soberbia. Recuperaremos todos esos valores que se han perdido si confiamos de nuevo en él, depende de nosotros efectuar este cambio, Hay que ser personas amorosas ¿Pero cómo le hacen ellas para ser así?… En su lenguaje de amor han hecho cosas que los hacen crecer y forjarse como personas, obras de afecto, de cariño, de comprensión, que mutuamente ayuda a la persona, y a los demás. Si todos buscamos ser así, ¿No crees que podíamos  tener un mundo mejor?

Y recuerda, no te compliques tanto por entender el amor; el amor es para vivirse, sentirlo y luchar por él, no para entenderse, porque nunca sabemos con la sorpresa que puede salirnos, ocuparíamos más que todas las bibliotecas del universo para comprenderlo. Me encantaría finalizar con esta frase:

“3.-Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay. Emily Dickinson”

Así es, el amor es la vida misma, así que ha vivirla.

1y 2.- Wikipedia. “Amor”, [en línea]. 31 de Mayo 2012, [Junio de 2012]. Disponible en la Web: http://es.wikipedia.org/wiki/Amor

3.- Web amor.com,mx, “Frases celebres sobre el amor” [en línea]. [Junio de 2012]. Disponible en la Web: http://www.amor.com.mx/frases.htm

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La televisión: arma de destrucción masiva 7 de junio

2012

Universidad Autónoma de Aguascalientes Texto Argumentativo
     

Lic. En diseño Gráfico

Materia: Redacción

Profesora: Martha Lilia Sandoval

Alumno: Emanuel Sierra Vázquez

                 La televisión, arma de

                                                Destrucción masiva.                                                                                                                                      Por Emanuel Sierra Vázquez.

 

 

V

irginia Vilanova dijo “La televisión es un arma de doble filo, con la que incluso el espectador puede llegar a suicidarse.” Y no lo podemos negar. Últimamente la televisión a remplazado actividades varias en la vida de las personas, y sirve más que nada como “tranquilizante/droga” para los menores, llegando hasta el punto en que asimilan cualquier información que de la vil caja metálica, que lo que mencionan sus profesores, amigo y a sus padres. Incluso cambiando su estilo de vestir, de comer, de hablar, y lamentablemente de vivir. Programas donde la violencia predomina, donde se crea una actitud antisemita y racial; donde lo que importa es el dinero y las cosas materiales; llegando a mostrar shows que muestren un repudio hacia su propio país. México, lugar en el que importa más el número de canales que tiene tu servicio de cable, que el número de asesinados por el crimen organizado al día, no se queda atrás en este aspecto, ya que muchos programas de Televisa, muestran los típicos estereotipos de un mexicano, y crea una conciencia en la cual los valores estén muy debajo de lo normal, como por ejemplo el simple hecho de mostrar que la piratería es una forma de comercio respetable.

Actualmente podemos observar los daños que ha hecho la televisión. Hace pocos meses, una niña de Monterrey, de apenas 15 años fue víctima de violación, todo porque no consiguió boletos para un concierto de Justin Bieber, y tuvo que ofertarlo por su virginidad. Y gracias a la imagen de “ídolo” que la tele le hiso ver. Otra mayor mentira que oculta la televisión es el bullying. Gracias a los estereotipos que se transmiten a los niños, se obtiene una cero tolerancia con compañeros de su escuela, por ejemplo, con anteojos, con sobrepeso, etc. Y en vez de educar a los niños como defenderse, transmiten campañas sin sentido, o con poco valor, dándole más importancia a los anuncios publicitarios,

El bullying destruye la vida de muchos jóvenes, de ambos sexos, y se alimenta principalmente de la televisión, y también del internet, pero tenemos que buscar nuevas formas de hacer entender que sin respeto no hay amistad, que con el bullying solo se consigue el caos en la niñez, y esto debe de empezar en casa. Al igual que las malas palabras, desde este punto empiezan muchos problemas.

 

Programas como “Guerra de chistes” no hacen más que disminuir la educación y el respeto hacia los demás. Incluso fomentando una vida sexual prematura, pero obviamente, como está en un canal “favorito” a nivel nacional, pues no pueden quitarlo, porque la gente ya se ha acostumbrado a usar sus frases y, a patéticamente, tener como inspiración a uno de estos personajes. Claro, tienen sus excepciones, son pocas las veces donde defienden el ser mexicano, además de conseguir el respeto de varios latinoamericanos.

            “South Park”, sinónimo de racismo, sarcasmo, cinismo, etc. Es uno de los shows más controversiales del momento, incluyendo capítulos donde hacen burla de las diferentes religiones y, aunque muchas organizaciones han tratado de cancelarlo, se volvió tan popular que sería imposible, es el equivalente de guerra de chistes, incluyendo sus personajes principales y sin olvidar la violencia,

            Todo esto lleva a un desequilibrio en la educación de los jóvenes, ósea, está bien que los jóvenes mayores vean lo que gusten pero lamentablemente, muchos carecen de una cultura, y pueden tomar estos programas como ejemplos de vida.

Tal es el caso de varios géneros musicales, como el Reggaetón, que predomina en zonas de pocos recursos, donde carecen de escuelas, jóvenes abandonados por sus padres, o tal vez ya han estado en prisión. Un análisis que realicé revelo que la mayoría de los jóvenes repudian este género musical, pero, ¿sabes por qué?, simplemente porque en la televisión es poca su promoción, si no, todos se vestirían como ellos, hablarían como ellos etc.

Todos estos factores juntos pueden llevar a México a una crisis cultural, y si de por sí tenemos una mala imagen ya establecida, no podemos acceder que un simple cubo de metal domine nuestras vidas y, aunque ha sustituido muchas actividades cotidianas de nuestras vidas, no permitamos que estos programas, géneros, etc., dañen a nuestros hijos. Usted como padre promueva la lectura como una alternativa a la televisión, y tú como niño, sal a jugar, que mañana quizás no tengas tiempo.

Y como conclusión solo puedo decir, que el menoscabo ya está hecho y para lograr un cambio debemos evitar ver la televisión, ¿quieres noticias? Compra el periódico; ¿quieres divertirte? Ve a los teatros de la comunidad, sal de tu casa y descubre lo bello que es nuestro país.

 

“La televisión me enseño que, si bien Dora no sabe llegar a un lugar, sabe leer y es bilingüe” Emanuel Sierra Vázquez.

 

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CULTURA – Literatura. 29/01/2010”La alfombra roja, el imperio del narcoterrorismo”

 Los decapitados de Mérida, en el reportaje de Juan Villoro que fue premiado

Reproducimos a continuación el reportaje que, con el título de arriba, escribió Juan Villoro, con el que ganó ayer el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en el apartado Iberoamericano. El reportaje fue publicado en el diario español “El Periódico de Catalunya” el 1 de febrero de 2009.

Por Juan Villoro

De acuerdo con el axioma de Andy Warhol, en el futuro todo mundo será célebre durante 15 minutos. Esta utopía de la dicha tiene sentido en una sociedad del espectáculo. La cultura política mexicana prestigia la felicidad del modo opuesto: lo importante no es lo que se ve, sino lo que se oculta. Un destino logrado no desemboca en la celebridad; se cumple en secreto. La utopía mexicana ha consistido en disponer de 15 minutos de impunidad. Durante 71 años (1929-2000), el PRI gobernó sin perder ni ganar elecciones democráticas. Se perpetuó a través de una rotación de camarillas que confundían lo público y lo privado, y renovaban esperanzas similares a las de los concursos de feria: “Si ahora no te fue bien, el próximo gobierno de la Revolución te hará justicia”.

Ajeno a la transparencia y la rendición de cuentas, el modo mexicano de gobernar transformó el lenguaje con una gramática de sombra. La política se rebautizó como la “tenebra” y los arreglos importantes se hicieron en lo “oscurito”. La llegada de la luz resultaba peligrosa; el conspirador debía actuar al cobijo de la nocturnidad y “madrugar” a su adversario. En su novela La sombra del caudillo (impecable retrato de los generales revolucionarios convertidos en políticos en los años veinte), escribió Martín Luis Guzmán: “El que primero dispara, primero mata. Pues bien, la política de México, política de pistola, sólo conjuga un verbo: madrugar”. Oficio de tinieblas, el ejercicio del poder dependió durante casi un siglo del valor político de lo inescrutable.

Terminado el monopolio del PRI, los códigos de la impunidad se disolvieron sin ser sustituidos por otros. ¡Bienvenidos a la década del caos! A ocho años de la alternancia democrática, México es un país de sangre y plomo. El predominio de la violencia ha disuelto formas de relación y protocolos asentados desde hacía mucho tiempo. Los medios de comunicación ampliaron su margen de libertad, pero trabajan en un entorno donde decir la verdad es progresivamente peligroso. De acuerdo con Reporteros sin Fronteras, México ha superado a Irak en número de secuestros y asesinatos de periodistas. En este nuevo escenario, los sucesos se confunden con simulacros. Un ambiente de naufragio donde la ausencia de principios se disfraza de pragmatismo o medida de emergencia. Los trueques son los de una mascarada: el clero apoya al PAN en Jalisco y recibe a cambio una limosna inmoderada; el sindicato de trabajadores de la educación (el más grande de América Latina) ofrece más de un millón de votos a Felipe Calderón y obtiene puestos en áreas de gobierno tan decisivas como la seguridad nacional; los monopolios hacen una guerra sucia en los medios durante la campaña presidencial de 2006, presentando al candidato de la izquierda como “un peligro para México”, y reciben un trato que elimina la competencia. Al modo de los Cuatro Fantásticos, los Poderes Fácticos gobiernan en la sombra. La impunidad no desapareció cuando el PRI perdió la presidencia; se dispersó en medio del desconcierto. Esto ha traído una extraña nostalgia del autoritarismo del Partido Oficial, que “al menos sabía robar”.

En la hermética tradición de la política mexicana, los protagonistas salían de escena y morían sin hacer revelaciones ni dejar diarios comprometedores. Nada tenía mayor peso que el secreto ni mayor jerarquía que los gestos. La misión del periodista consistía en descifrar signos esotéricos. Cada ademán era estudiado como un lance taurino o una pose de teatro kabuki: si el presidente estaba de buen humor, pedía huevos rancheros en su desayuno del lunes; si llegaba a los frijoles refritos sin dirigirle la palabra a su secretario de Gobernación, el cambio de gabinete era inminente. La gastronomía política sigue hoy un curso muy distinto. Estamos ante un bufet donde todos se arrebatan los platos, gritan a la vez y se llevan las sobras en un tupper-ware.

La crisis de gobernabilidad tiene como correlato una crisis de los mensajes. El Ejecutivo es ya incapaz de determinar la agenda de la información. Si durante siete décadas declarar fue más importante que gobernar (el bienestar como promesa que no admitía refutación), ahora el presidente aparece en las noticias durante unos segundos entre dos asesinatos, un parpadeo oficial en medio de la metralla. En este contexto, el crimen organizado ofrece la nueva simbología dominante. El narcotráfico suele golpear dos veces: en el mundo de los hechos y en las noticias donde rara vez encuentra un discurso oponente. La televisión acrecienta el horror al difundir en close-up y cámara lenta crímenes con diseño “de autor”. Es posible distinguir las “firmas” de los cárteles: unos decapitan, otros cortan la lengua, otros dejan a los muertos en el maletero del automóvil, otros los envuelven en mantas. A veces, los criminales graban sus ejecuciones y envían videos a los medios o los suben a YouTube después de someterlos a una cuidadosa posproducción. La mediósfera es el duty-free del narco, la zona donde el ultraje cometido en la realidad se convierte en un “infomertial” del terror.

Los cárteles aplican la legislación de la sangre descrita por Kafka en “La colonia penitenciaria”. La víctima ignora su sentencia: “Sería absurdo hacérsela saber puesto que va a aprenderla sobre su cuerpo”. El narco se apoya en el discurso de la crueldad (cruor: “sangre que corre”) donde las heridas trazan una condena para la víctima y una amenaza para los testigos. El jus sangui del narco depende de una inversión kafkiana de los episodios legales; la sentencia no es el fin sino el comienzo de un proceso; el anuncio de que otros podrán ser llamados a “juicio”. “Si no haces correr la sangre, la ley no es descifrable”, escribe Lyotard a propósito de “La colonia penitenciaria”. Tal es el lema implícito del crimen organizado. Su discurso es perfectamente descifrable. En cambio, la otra ley, la “nuestra”, se ha difuminado.

La narcocultura amplió su radio de influencia a través de los narcocorridos, muchas veces pagados por los propios protagonistas. En la confusión ambiente, los trovadores vinculados al crimen gozan del dudoso prestigio de lo ilegal que reclama un carisma a contrapelo y se somete a la “moral del pueblo”. Aunque suene curioso o divertido o folclórico cantar las peripecias de quienes llevan “hierba mala” al otro lado, los narcocorridos pertenecen a un sector que mueve el 10% de la economía (lo mismo que el petróleo) y causa decenas de asesinatos al día. Tomados como documentos del hampa, son reveladores. Lo extraño es que han ganado espacio en las estaciones que transmiten música popular y aun en las antologías de literatura. En nombre de un incierto multiculturalismo, hace un par de años un grupo de escritores protestó porque dos narcocorridos fueron suprimidos de un libro de texto. En su queja pasaron por alto que esas letras no se estudiaban en una clase sobre problemas de México, sino sobre literatura, sustituyendo a Amado Nervo o Ramón López Velarde. El narco ha contado con la anuencia de las estaciones de radio a las que amenaza o subvenciona (términos rigurosamente intercambiables) y con la empatía antropológica de quienes sobreinterpretan el delito como una forma de la tradición.

De acuerdo con J. G. Ballard, “El ”hecho” capital del siglo XX es la aparición del concepto de posibilidad ilimitada. Este predicado de la ciencia y la tecnología implica la noción de una moratoria del pasado (el pasado ya no es pertinente, y tal vez esté muerto) y las ilimitadas posibilidades accesibles en el presente”. La técnica permite una gratificación instantánea de los deseos y altera las costumbres. Las redes de distribución del consumo y los inventos progresivamente baratos hicieron que el siglo XX desembocara en la impulsividad recreativa, donde la satisfacción es tan inmediata que resulta irónico que los Rolling Stones canten “I can get no satisfaction”. En la época de los placeres programados, la insatisfacción es una queja malévola o el peculiar anhelo del dandy.

La descarada tendencia de la época a la satisfacción exprés se ha aliado en México con la impunidad. El mundo narco, la supremacía del presente se cumple a través de un ménage à trois del dinero rápido, la alta tecnología delictiva y el dominio del secreto. El pasado y el futuro, los valores de la tradición y las esperanzas planeadas, carecen de sentido en ese territorio. Sólo existe el aquí y el ahora: la ocasión propicia, el emporio del capricho donde puedes tener cinco esposas, comprar a un sicario por mil dólares y a un juez por el doble, vivir al margen del gusto y de la norma, entre el colorido horror de las camisas de Versace, jirafas de oro macizo, un reloj que da la hora por 300 mil dólares, botas de avestruz azul turquesa. La gratificación de lo ilimitado a la que aspiran los nuevos modos de comportamiento adquiere en el relato del crimen el amparo de lo oscuro: 15 minutos de impunidad para cualquiera.

Como han documentado Luis Astorga y Renato González Valdés, el narcotráfico era hace cincuenta años un tema regional ubicable en el noroeste de México. Hoy en día involucra los flujos del dinero planetario. La reacción psicológica ante una amenaza que crece y riega dinero ha sido darle la espalda, relegarla al espacio sin luz donde sólo existe el presente. El narcotráfico ha ganado batallas culturales e informativas en una sociedad que se ha protegido del problema con el recurso de la negación: “los sicarios se matan entre sí”. Más que una rutina aceptada o una indiferente banalización del mal, las noticias del hampa han producido un efecto de distanciamiento. Siempre se trata de desconocidos, gente lejana o rara, que sabrá por qué la degüellan. Cada mañana los periódicos publican un rojo marcador: los 12 decapitados de ayer en Yucatán son relevados por los 24 ejecutados de hoy en el parque nacional de La Marquesa. Sin embargo, el instinto de supervivencia ha llevado a aislar mentalmente las zonas de violencia. Mientras los que se aniquilen sean “ellos”, estaremos a salvo.

El narco ha sido durante demasiado tiempo el “expediente equis”, la realidad paralela, la dimensión desconocida, el hoyo negro. Julio Scherer García, decano del periodismo independiente en México, acaba de publicar un libro revelador: La reina del Pacífico. Durante meses, Scherer visitó a Sandra Avila en el penal donde se encuentra desde el 28 de setiembre de 2007. Presentada ante los medios como si fuese “La Reina del Sur”, el personaje de Arturo Pérez Reverte, Avila tiene todo lo necesario para cautivar al ojo público. Es una mujer hermosa, fuerte, desafiante, capturada por un mandatario débil, que se fracturó al caer de una bicicleta (un accidente de kindergarten), disminuido por los uniformes que le gusta lucir (en su cuerpo, todos parecen talla XL). La Reina llegó como una presa irresistible para un presidente de pie pequeño. Su exhibición forma parte de una estrategia de propaganda que no logra mitigar los duros impactos del narcotráfico.

De acuerdo con lo que le dice a Scherer, la participación de Avila en el delito ha sido menos directa y en cierta forma más alarmante de lo que sugieren sus captores. A sus 44 años, no ha conocido otra vida que el narcotráfico. Habla de ese medio como Sofía Coppola podría hablar del cine. Ha frecuentado a todos los capos de interés, fue secuestrada por un novio delincuente, contrajo dos matrimonios con narcos (uno de ellos era un comandante corrompido), padeció el secuestro de su hijo adolescente, ha visto morir gente a sus pies, ha tenido todas las fiestas, todas las alhajas, todos los coches, todas las mansiones que sólo se habitan por un par de semanas, todo exceso adquirible en riguroso efectivo. Durante 44 años vivió en una región aparte, como los participantes del proyecto Biósfera 2000.

Javier Marías, ha comentado que la serie Los Soprano depende de mostrar la vida privada de los gángsters y permitir un acceso insólito –un pase hacia dentro sin riesgo de muerte– a la zona donde los mafiosos son como nosotros y tienen problemas con la escuela de sus hijos. Desde su propia perspectiva, el narco depende de eliminar el afuera y asimilar todo a su vida privada: comprar el fraccionamiento entero, el country, el estadio de fútbol, la delegación de policía, la burbuja que puede habitar Sandra Avila. En este Second Life de la vida real no hay que fingir ni que ocultarse porque los espectadores ya han sido comprados.

La Reina del Pacífico no parece la estratega del mal que le urge al presidente, sino algo más común y terrible: la consorte del ultraje. Ha vivido una vida plena y completa sin pasar un momento por la legalidad. Lo más asombroso no es su jerarquía en el delito, sino que haya cumplido con “normalidad” todos los protocolos de la subcultura en que nació (su única queja es no haber sido hombre para tener mayor protagonismo). De niña a viuda, ha tenido una trayectoria que se lee como un camino de superación personal que hace años era exclusivo de Sinaloa, sede del cártel del Pacífico, y ahora pertenece al país entero, una lógica donde ningún derroche es desperdiciable. Si alguien considera que un artificio llamado Rolex Oyster Perpetual Date tiene suficientes nombres para satisfacer a la Reina, se equivoca. Sandra Avila tenía 179 joyas de ese tipo. Estos excesos de caja fuerte se complementan con el dispendio de armamento. Después de un crimen, los sicarios abandonan 15 ó 17 ametralladoras AK-47, muestra de que su arsenal no tiene fondo.

La teatralidad del narco depende de las balas y la tortura, pero también del desperdicio de armamento y del disfraz, que permite ser miembro transitorio de cualquier cuerpo policíaco. Los cárteles se han infiltrado de tal modo en el poder judicial que no sorprende que cuenten con todo tipo de uniformes reglamentarios. Lo raro es que la policía, cómplice del delito, lleve uniforme.

Ajeno a la noción de frontera, el narcotráfico pasa con fluidez de la vida privada a las regiones, cada vez más remotas, de la vida civil que aún no ha comprado. En su inserción en el dominio público, el capo no requiere de más pasaporte que un apodo; puede asumir un sobrenombre de teodicea (el Señor de los Cielos), ranchería (Don Neto) o dibujos animados (el Azul). Los más temibles son los que insinúan una coquetería femenina que los hechos refutan con fiereza: la Barbie, el Ceja Güera. Como los superhéroes, los narcos carecen de currículum; sólo tienen leyenda. Desconocemos a sus pares en los Estados Unidos. En México son ubicuos e intangibles. Lo mismo da que se encuentren en un presidio de máxima seguridad o en una mansión con jacuzzi, pues no dejan de operar. La negación de la violencia ha dado paso a un temor muy informado. Para certificar que los capos son los “otros”, seres casi extraterrestres, memorizamos sus exóticos alias e inventariamos sus dietas de corazón de jaguar con pólvora y cocaína. Sin embargo, el rango de operación del narco creció en tal forma que cada vez cuesta más concebirlo como una remota extravagancia nacional. Los Soprano es ya el reality show que ofrecen los vecinos.

El paisaje ha cambiado con las inversiones del dinero ilícito. Cualquier ciudad mexicana dispone de suficientes locaciones para filmar la muerte de un capo o de un comandante. Ahí está el restaurante ideal, un château de plástico y neón donde meseras en minifalda sirven costillas de brontosaurio, junto a una concesionaria de Mercedes Benz y un hotel que semeja una mezquita con cúpulas de plexiglas. En ciudades como Torreón o Mérida, que tenían fama de tranquilas porque se presumía que los narcos tenían ahí su residencia y no las usaban para “trabajar”, también hubo ajusticiamientos. En la nueva atmósfera del miedo, diez mil empresas ofrecen servicios de seguridad y tres mil personas se han injertado un chip bajo la piel para ser detectados por radar en caso de secuestro.

La estrategia defensiva de no mirar o de asumir que los atracos ocurren lejos, en un parque temático del ajuste de cuentas para el que por suerte no tenemos entradas, se ha venido abajo. El 15 de setiembre, día de la fiesta de Independencia, dos granadas fueron lanzadas contra una indefensa multitud en la plaza de Morelia. El atentado coincidió con otro, virtual: los habitantes de Villahermosa recibieron correos electrónicos que los señalaban como candidatos al secuestro.

El presidente Calderón pasó por elecciones muy impugnadas que dividieron al país. Para realzar su fuerza, ordenó que el ejército patrullara el país. Este anuncio de que la confrontación era posible, provocó que los cárteles combatieran entre sí y ejecutaran policías. Mientras los cadáveres aparecían en carreteras y cañadas, no se investigaron redes de financiamiento ni se detuvo a cómplices del crimen en el gobierno. El último alto funcionario arrestado por tratos con las mafias fue Mario Villanueva, gobernador de Quintana Roo, investigado en tiempos de Ernesto Zedillo, último presidente del PRI. Los dos gobiernos de la alternancia democrática han sido incapaces de investigarse a sí mismos y detectar los pactos que permiten que prospere el narcotráfico.

Hemos llegado a una nueva gramática del espanto: enfrentamos una guerra difusa, deslocalizada, sin nociones de “frente” y “retaguardia”, donde ni siquiera podemos definir los bandos. Resulta imposible determinar quién pertenece a la policía y quién es un infiltrado.El trato con el crimen ha derivado en un decisivo desplazamiento simbólico. Si durante décadas nos protegimos de la violencia pensándola como algo ajeno, ahora su influjo es cada vez más próximo.

Desde el arte, la instaladora Rosa María Robles anticipó esta resignificación del miedo. Su exposición Navajas, exhibida en Culiacán en 2007, incluyó la pieza “Alfombra roja”, que no se refería a la pasarela donde los ricos y famosos desfilan rumbo a la utopía de Andy Warhol, sino a las mantas de los “encobijados”, teñidas con sangre de las víctimas, la “colonia penitenciaria” que entre enero y octubre de 2008 cobró cerca de tres mil víctimas. El momento irrepetible del crimen y las posibilidades ilimitadas del narcotráfico adquieren en esta pieza otro sentido. La sangre pasa al tiempo lineal, al suelo común donde la vida es tocada por el crimen. Robles logró hacerse de ocho mantas en una bodega de la policía. Con ellas creó su “Alfombra roja”. Llevadas a una galería, se convirtieron en un dramático ready-made. Duchamp pactaba con James Ellroy: el “objeto hallado” como prueba del delito. Robles puso en escena la impunidad por partida doble: mostró un crimen no resuelto y comprobó lo fácil que es penetrar en el sistema judicial y apropiarse de objetos que deberían estar vigilados.

Navajas dio lugar a una polémica sobre la pertinencia de reciclar objetos periciales. Sin embargo, el verdadero impacto de la obra fue otro: en la galería, las mantas brindaban una prueba muy superior a la que brindaron en la morgue. Después de algunas discusiones, “Alfombra roja” fue retirada. Entonces Rosa María Robles tiñó una cobija con su propia sangre. El gesto define con acucioso dramatismo la hora mexicana. Todos tenemos méritos para pisar esa alfombra. De manera simultánea, el terror se ha vuelto más difuso y más próximo. Antes podíamos pensar que la sangre derramada era de “ellos”. Ahora es nuestra.
 

 

yucatan.com.mx

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El texto argumentativo

El texto argumentativo

 Cuando vas a escribir un texto en el que tienes  que defender una opinión sobre un tema polémico, ¿en qué piensas  antes de escribir? ¿Haces algo concreto, como tomar notas, escribir ideas, etc.?
¿Haces un esquema de lo que vas a escribir antes de redactar? Si lo haces, ¿para qué lo haces? ¿Te  resulta de utilidad? ¿Para qué te  sirve?
¿Qué partes incluyes  en un esquema previo a este tipo de texto? ¿Cómo empiezas  el esquema? ¿Cómo lo terminas?

Lee el siguiente artículo sobre un tema polémico: la prohibición de fumar en lugares públicos.

Limitar nuestra libertad
por Xavier Sala-i-Martín

Hoy empezaré con tres confesiones: no fumo, me molesta que se fume a mi alrededor y me encanta vivir en una ciudad, New York, en la que puedo salir de noche y volver a mi casa sin que mi ropa apeste a humo. Dicho eso, pienso que la Ley Antitabaco recientemente aprobada por el Congreso de los Diputados representa una peligrosa limitación de nuestra libertad.

Un argumento utilizado a favor de la prohibición es que el tabaco mata a millones de ciudadanos. Eso es cierto, pero también lo es que millones mueren anualmente conduciendo, esquiando o nadando. A algunos incluso les fulmina un rayo mientras pasean por el campo. Todos ellos saben que el riesgo existe y, sin embargo, deciden voluntariamente seguir practicando esas actividades… y a nadie se le ocurre pedir al congreso que prohíba o limite el uso del automóvil, el esquí, la natación o los paseos por el campo.

Se nos señala también que los costes hospitalarios de los fumadores suponen una carga financiera para los demás. Este argumento carece de lógica económica porque si los consumidores de tabaco no fumaran, ¡también se morirían! Y yo me pregunto: ¿acaso no costaría dinero esa muerte? La pregunta es si los costes de tratar a los fumadores son mayores que los costes de «morirse por otras causas». Sobre este tema hay diversos estudios (Manning en Estados Unidos, Raynauld y Vidal en Canadá, Rosa en Francia, entre otros) con resultados sorprendentes: perder la vida por culpa del humo tiende a ser más «barato» que morirse, más adelante, por otras razones. De hecho, una de las enfermedades más caras de tratar es el Alzheimer que en general no aqueja a los fumadores compulsivos porque, a la edad que éste tiende a aparecer, la mayoría ya han fallecido.

Si a eso le añadimos que los fumadores tienen una esperanza de vida de unos 65 años (justo al llegar a la jubilación) y que, por lo tanto, acaban cobrando pocas pensiones a pesar de cotizar toda la vida, llegamos a la conclusión que los fumadores no sólo no son un coste financiero neto sino que son una «ganga» para los no fumadores. La absurda ironía es que, si los activistas aplicaran correctamente la lógica económica, no sólo no deberían pedir la prohibición del tabaco sino que ¡deberían incentivar su consumo!

El argumento más persuasivo a favor de la limitación del tabaco es el del fumador pasivo: uno debería ser libre de perjudicar su propia salud… pero no la de los demás. La pregunta es si es cierto que la salud del fumador ambiental está amenazada. No hace falta decir que demostrarlo es complicado, pero hay estudios sobre el tema. El más utilizado por los promotores de la censura es el de la Environmental Protection Agency (EPA) de los Estados Unidos: un meta-estudio que analiza 30 publicaciones previas. La EPA concluye que 24 no encuentran una relación entre ser fumador pasivo y tener cáncer de pulmón, pero las otras seis sí. El problema para los prohibicionistas es que el riesgo estimado por éstas es tan pequeño que cualquier epidemiológico imparcial diría que es producto de la omisión de otros factores o del azar.
En otro estudio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) escogió a 650 pacientes con cáncer de pulmón y 1542 individuos sanos y se miró cuantos de ellos habían vivido en ambiente fumador. Para su sorpresa, la probabilidad de ser fumadores pasivos era la misma para los dos grupos. La OMS intentó patéticamente esconder los resultados, pero éstos acabaron viendo la luz.

Uno de los pilares sobre los que se fundamenta la toxicología es que «la dosis hace el veneno»: incluso la leche puede ser tóxica si se toma en dosis extravagantes. En este sentido, un estudio del Dr. Keith Phillips de los Laboratorios Covance de EEUU colocó monitores en empleados de centros donde se fumaba abundantemente. La cantidad de humo recogida en un año por esos monitores fue tan pequeña que equivalía a fumarse seis cigarrillos por año. Para entendernos: para que esa dosis pudiera acabar produciendo cáncer en un fumador pasivo se necesitaría que éste se encerrara en una habitación de diez metros cuadrados sin ventilación… ¡rodeado de 300 señores que fumaran 62 paquetes (repito, paquetes) por hora (insisto, por hora) durante cuarenta años!

Resumiendo, ni parece que los fumadores comporten costes sanitarios excesivos (más bien al contrario), ni la evidencia presentada sobre la salud del fumador pasivo es convincente. El problema para los censores de humo es que, si los argumentos relacionados con los costes económicos o de salud de terceras personas desaparecen, sólo quedan argumentos del tipo: queremos limitar el tabaco porque el humo nos «molesta». Digo que eso es un problema porque la frontera entre lo que «molesta» y lo que no es peligrosamente arbitraria. Por ejemplo: ¿prohibiremos los perfumes si se pone de moda decir que nos «molestan»? ¿O pondremos en la cárcel a la gente que no se ducha si nos «molesta» el sudor? ¿Y si nos «molestan» los feos? ¿O los extranjeros? ¿O los judíos? ¿Dónde está la frontera de lo que es aceptable como «molestia»?

Yo, la verdad, no me fío de la capacidad de los políticos de poder demarcar racionalmente esa frontera, por más democráticamente que éstos hayan sido elegidos (recuerden que fue un gobierno elegido el que exterminó a seis millones de judíos, simplemente porque les «molestaban» en su afán de conseguir la pureza racial). Y como no me fío, cuando veo que los políticos tienen esa insaciable voracidad limitadora, pienso que deberían empezar por limitar… su propia capacidad de limitar nuestra libertad.

(La Vanguardia, 17-10-2005) © Xavier Sala-i-Martín, 2005

Estructura textual global de un texto argumentativo
 
Sección de título Movimiento 1: Título
Sección de introducción Movimiento 1: Contextualización del tema

Movimiento 2: Anticipación del desarrollo escrito

Sección de desarrollo Movimiento 1: El desarrollo del texto puede llevarse a cabo por medio de diferentes secuencias (narración, descripción, exposición, transcripción de diálogo en estilo directo) en virtud del objetivo del escrito.
Sección de conclusión Movimiento 1: Síntesis y final del escrito

Fuente: Plan curricular del Instituto Cervantes. Niveles de referencia para el español (2006). Inventario Géneros discursivos y productos textuales, nivel B2

Elementos de la macrofunción argumentativa: Se refiere a…
1 Tesis a Es el hecho o la noticia que, en un texto argumentativo, motiva la argumentación del autor.
2 Regla general b Es la idea principal que en un texto argumentativo expone su autor.
3 Cuestión polémica c Se utilizan en un texto argumentativo para defender la idea principal.
4 Ejemplos d Es una restricción a una información que se presenta en el texto, que sirve para matizar un argumento que se ha dado.
5 Argumentos e Es un argumento compartido o conocido por una comunidad, que el autor del texto incluye para defenderlo o para atacarlo, según sea una regla que favorece o que entorpece su tesis.
6 Contraargumento f Es una idea contraria a un argumento, que puede invalidarlo o entorpecerlo.
7 Reserva g Es la remisión al origen de la información que se expone en un texto.
8 Fuentes h Son los hechos que se citan para validar o ilustrar una opinión en un texto argumentativo.

 

Cuestión polémica:

El Congreso de los Diputados ha aprobado la Ley Antitabaco

Tesis:

«La ley antitabaco recientemente aprobada por el Congreso de los Diputados representa una peligrosa limitación de nuestra libertad».

Regla general 1:

El tabaco mata a millones de ciudadanos(«Un argumento utilizado a favor […] de ciudadanos»).

  • Contraargumento 1 a la regla general 1: Millones de ciudadanos mueren igualmente (conduciendo, nadando…) y el gobierno no prohíbe esas cosas.(«Eso es cierto, pero también lo es que millones mueren […] por el campo»).

Regla general 2:

Los costes hospitalarios de los fumadores suponen una carga para los demás («Se nos señala también que los costes […] para los demás»).

  • Contraargumento 1 a la regla general 2: Diversos estudios muestran que perder la vida por culpa del humo tiende a ser más barato que morirse por otras razones («Este argumento carece de lógica […] ya han fallecido»).

Ejemplo 1:

El Alzheimer es más caro que el tabaquismo.

Fuente 1: Manning (USA), Raynauld y Vidal (Canadá), Rosa (Francia).

  • Contraargumento 2 a la regla general 2:Los fumadores no sólo no son un coste financiero sino que son una «ganga» para los no fumadores. («Si a eso le añadimos […] incentivar su consumo!»).

Regla general 3:

El problema de los fumadores pasivos: uno es libre de perjudicar su salud, pero no la de los demás. («El argumento más persuasivo […] no la de los demás!»).

  • Contraargumento 1 a la regla general 3: Algunos estudios muestran que no está clara la relación entre inhalar pasivamente el humo y la salud del fumador ambiental. («La pregunta es si es cierto […] durante cuarenta años!»).
    Ejemplo 2: No hay relación entre ser fumador pasivo y tener cáncer de pulmón.
    Fuente 2: Environmental Protection Agency (EPA).
    Ejemplo 3: La probabilidad de ser fumador pasivo es la misma para individuos sanos y con cáncer de pulmón.
    Fuente 3: Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Ejemplo 4: No existe en la realidad una dosis de humo que provoque cáncer en un fumador pasivo.
    Fuente 4: Un estudio del Dr. Phillips (Laboratorios Concance)

Conclusión:

Las razones que avalan la aprobación de la ley no tienen peso. («Resumiendo, […] nuestra libertad»).

  • Argumento 1: Los fumadores no comportan costes sanitarios excesivos(«Resumiendo, ni parece […] excesivos»).
  • Argumento 2: La evidencia presentada sobre la salud del fumador pasivo no es convincente («ni la evidencia […] es convincente»).
  • Argumento 3: El humo molesta pero, ¿dónde está la frontera entre lo que es aceptable como molestia? («El problema para los censores […] como “molestia”?»).
  • Ejemplo 5: los perfumes, el sudor, los feos, los judíos, los extranjeros…
  • Argumento 4: Ser político no garantiza una capacidad eficaz de tomar decisiones racionales y justas («No me fío de los políticos […] democráticamente»).
  • Ejemplo 6: «Un gobierno elegido exterminó a 6 millones de judíos».

 

Busquen en la prensa mexicana  y latinoamericana noticias que traten cuestiones polémicas, por ejemplo:

  • ·        La entrada en vigor de una ley controvertida;
  • ·        Avances técnicos que suponen problemas morales para una parte de la sociedad;
  • ·         Dificultades para compaginar medio ambiente y desarrollo;
    etc.

Discutan  algunas de estas cuestiones 

¿Es posible encontrar el amor en Internet?
¿Un hambriento tiene derecho a robar?
El embrión: ¿desde cuándo es ser humano?
¿Privatizar las empresas públicas o nacionalizar las privadas?
¿Los animales piensan, sienten, padecen?
La pena de muerte: ¿justicia o venganza social?
La eutanasia: ¿crueldad o acto de caridad?
Los concursos de belleza: ¿indignos para la mujer?
El suicidio: ¿acto de valor o cobardía?
¿Se está destruyendo el planeta o exageran los ecologistas?

Redacta un texto argumentativo sobre alguno de estos temas; se puede elegir un tema por equipo y entre todos los miembros del equipo contruibuir a la redacción del mismo.

Suban al blog su texto.

Esperen los comentarios de sus compañeros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La reseña

 
 
 La reseña es un tipo de texto que se utiliza para compartir con  otros una apreciación personal sobre un libro .
¿Y tú qué opinas de este o aquel libro? ¿Por qué no compartes tu reseña con toda la gente? Conoce las pautas para la revisión de reseñas, son muy importantes para que se pueda  publicar tu comentario: ¿Qué se debe incluir en una reseña?

 Tu reseña se debe centrar en el contexto y/o el contenido del libro en cuestión. No sólo se trata de decir qué te agrada o te disgusta, sino por qué. Puedes hacer comparaciones con otros libros relacionados y calificar entre ellos. Por ejemplo: con los libros de un mismo autor, cuál destaca o cómo los ubicarías en una escala, incluso puedes enlistarlos.

 ¿Qué no se debe incluir en una reseña?

 Es un placer disponer este espacio de opinión sobre los libros. Apreciamos el tiempo y los comentarios que hagas y te pedimos respetuosamente que te apegues a las pautas que se enlistan a continuación:

  -No develar momentos clave de las historias o el final de las mismas, no hacer comentarios centrados en el autor, no utilizar lenguaje coloquial, impropio o degradante. Evita los comentarios sencillos, queremos que nos platiques por qué te gustó o no te desagradó el libro, sé creativo y descriptivo.

 

 Observa  el siguiente ejemplo de reseña.

 Blankets

 Craig Thompson

 Top Shelf Productions, 2007

  “Cuando éramos niños, mi hermano Phil y yo dormíamos en la misma cama”. De esta manera empieza la  novela gráfica del escritor estadounidense Craig Thompson, Blankets, publicada originalmente en 2003 y ya en su octava reimpresión. Blankets (Cobijas), realizada con un trazo sencillo (582 páginas de un glorioso blanco y negro) y con una sobriedad en el diseño que se agradece, se lee casi como una historieta para niños, por sus dibujos sin demasiadas pretensiones, pero la trama en seguida nos coloca en otro nivel. Craig y Phil son niños sumergidos en un hogar semirrural (gobernados por dos padres autoritarios chapados a la antigua); que en los largos inviernos pasan las noches haciendo lo que hacen los hermanos, imaginando que su cama es una lancha en altamar, luchando contra al tormenta, haciendo de sus muñecos de peluche enemigos formidables, retándose y arrojándose almohadas. Así acontece hasta que su padre se levanta una noche para encerrar a uno de ellos en el cuarto olvidado de la casa, donde reinan el polvo y las arañas, y donde sólo hay una vieja cama. Los terrores nocturnos de los hermanos se multiplican.

                La novela es extraordinariamente acertada en transmitirnos de forma delicada las brutales ansiedades de un niño: las pequeñas crueldades que los padres cometen con los hijos, la sensación de impotencia (el grito “No cuestiones la autoridad de tus padres” rasgando la noche), el terror a la escuela y a los grandulones y, especialmente, la traumática experiencia de una educación religiosa que bordea en el fanatismo. “Cada pensamiento impuro [se le dice a Craig en la escuela dominical] es una espina más que le clavas a Nuestro Señor”. Pareciera, sin embargo, que más que ser Craig y Phil los responsables de infligir un sufrimiento, son ellos los que reciben en su débil carne las espinas de los demás. La infancia es en Blankets un territorio minado, lleno de torturas emocionales por parte de figuras de autoridad, explosiones de sentimientos de culpa impuestos ante las expresiones artísticas de Craig, y sugerencias de abuso sexual hacia Phil por parte de un muchacho más grande, cuyo rostro, excepto por su boca casi monstruosa, nunca vemos.

                 Los veranos siguen a los inviernos, y los niños se convierten en adolescentes. Craig, metamorfoseado en un chico raro -¿qué adolescente no siente que lo es? -, se convierte en un aspirante a pintor y dibujante compulsivo que un día experimenta la alegría de encontrar al primer ser humano del sexo opuesto y que es tan rara como él.

                 Raina es tan adorable como imponentes los sentimientos que Craig carga en lo profundo de su alma de niño apenas superado, torturado por las lágrimas que derrama  en su imaginación Jesucristo en aquella pintura de la sala, cada vez que el adolescente se imagina a su novia sin ropa. La recién descubierta comunión con la naturaleza  acompaña la entrada a la juventud, el despertar de los sentidos –la nieve cayendo sobre la cara, la sensación del pasto bajo los pies desnudos – y el cuerpo de la rubia, pálida y espigada Raina. De ahí que las frazadas, las cobijas que visten la cama, pueden simbolizar tanto la niñez como las primeras e irrepetibles experiencias sexuales, cuando todos los sentidos están vírgenes. Explora con maestría poco usual para el género de la historieta, la confusión, el dolor y el desencanto que significa el paso a la madurez, el incorruptible brillo del primer amor, e, inevitablemente, la primera vuelta a la realidad, cuando realmente se despide al niño que todos somos, para ingresar al misterioso mundo de los adultos.

                 Para Craig es tiempo de poner en su sitio las obsesiones con la novia, con Dios. También es ocasión para preguntarle a su hermano Phil –igual que él en la puerta de la edad adulta- si realmente encontraron aquella fantástica caverna en el campo, cuando eran niños o sus recuerdos han embellecido la memoria. Tiempo de ver a sus padres como personas, ni mejores ni peores que los demás, luchando por salir adelante con una familia, y sobre todo, de observar, siempre reflexivo, los agujeros que dejan los pasos sobre la nieve y darse cuenta de que, además de ir solo, es él quien tiene dominio sobre el rumbo de las huellas en el blanco manto.

                 La revista Time declaró  a esta novela gráfica “una rareza: una historia sobre el primer amor  tan honesta y fielmente rememorada que nos recuerda lo que se siente estar enamorado…dolorosamente hermosa”. Blankets  ganó dos premios Harvey en 2004 y dos premios Eisner por mejor novela gráfica y mejor escritor. Blankets, altamente recomendable.

Gustavo Vázquez Lozano.

ACTIVIDADES:

 -Identifica los datos pertinentes al inicio de la reseña: título, nombre del autor, editorial

  -Observa cómo al reseñar se combina la descripción de la trama y los personajes con otros datos: observaciones  sobre el diseño editorial, datos de cuantas ediciones ha tenido el libro, si ha tenido premios, etc.

 -También observa cómo el reseñador va intercalando sus cometarios a lo largo de la reseña y no los deja todos para el final.

  
  
 
 

  

  

  

 

 

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